Fundación

 

 

El equipo de trabajo de la Fundación ¡Mujer, Despierta! y Desarrollo Social, conformado en su mayoría por madres cabeza de familia, vamos a hacer la campaña promovida por la Secretaria General de las Naciones Unidas para poner fin a la violencia de género.

Nos unimos a todas las organizaciones: Fondo para el Logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio – MDG F, Organización Internacional para las Migraciones -OIM, Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres,  Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer, Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer, El Fondo de Población de las Naciones Unidas – UNFPA, Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, en su clamor mundial en contra de todas las formas de violencia de género.

 

Cree usted que si las mujeres colombianas conocieran sus derechos y supieran cómo defenderlos:

 

  • ¿90 mil de ellas serían agredidas cada año en peleas domésticas?
  • ¿Más de 40 mil serían violadas cada año?
  • ¿El 9% serían sexualmente forzadas por sus parejas?
  • ¿Tendrían salarios más bajos que los hombres?
  • ¿Seguirían siendo el objeto de la infame trata de personas?
  • ¿Estarían excluidas en la toma de decisiones de su familia, de la sociedad, del poder?
  • ¿Podrían decidir libremente sobre su sexualidad?
  • ¿Llevarían la peor parte en el conflicto armado colombiano?
  • ¿Se considerarían las amas de casa personas improductivas?
  • ¿Permanecerían en la impunidad los casos de violación a sus derechos?

 

Todos los días vemos titulares de noticias que involucran a mujeres víctimas de algún tipo de violencia. Mujeres violadas, golpeadas por sus parejas, esclavizadas por grupos ilegales, maltratadas por las autoridades.

Periódicamente se desatan casos que sobrecogen y aterran la opinión pero que al final solo quedan en eso: en un escándalo, un show mediático que pronto se olvida. Protestas, acusaciones, lamentaciones que no logran provocar el cambio cultural que se requiere para que esos episodios no se repitan.

Pero por fuera de esas noticias de sangre, millones de colombianas viven a diario situaciones de vulneración de sus derechos. Vulneraciones que ocurren en sus propios hogares, en el trabajo, hospitales, despachos públicos, calles, colegios y universidades.

La amenaza, el insulto, la humillación, la burla, la indiferencia, el chantaje, el aislamiento, la explotación laboral, la inequidad, la discriminación para promoción laboral, el desconocimiento del trabajo doméstico como fuerza laboral, la limitación de la libertad, el control a la actividad social, el desconocimiento de la autonomía para manejar sus bienes, el entorpecimiento del acceso a la justicia, la negativa de oportunidades, etc. son otras vulneraciones a los derechos de las mujeres que muchas veces pasan desapercibidas para la mayoría de las personas. Solo la víctima siente y sufre los efectos. En la mayoría de los casos termina por aceptar su desgracia porque desconoce sus derechos y/o ignora cómo hacerlos valer.

Conocimiento y defensa de los derechos son las claves para romper el círculo de vulneraciones al cual se ve sometida la mujer colombiana. Un conocimiento y una acción que produzcan un cambio cultural y sienten antecedentes que conlleven a la costumbre del respeto. Las bases legales ya existen en nuestra constitución y nuestras leyes. Pero faltan la divulgación y la decisión, de todas las partes, de que los derechos sean reconocidos efectivamente.